A diferencia de lo que puede pensar la gente, no es doloroso, ya que en el momento de la cirugía la máxima prioridad es tratar el hueso con mucha delicadeza para que no se caliente por encima de 37° por lo que no es una tratamiento agresivo.

Evidentemente hay un componente inflamatorio que aumenta en función del número de implantes que hagamos y de la complejidad de la cirugía, pero esta inflamación y dolor postoperatorio es fácilmente controlable con la medicación (antibióticos, antinflamatorios y analgésicos) que damos, así como con las recomendaciones que le damos al paciente (hielos en la zona, dieta blanda, dormir incorporado, no fumar etc.).